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"El que copia solo tiene una mala manera de imitar"

jueves, 18 de octubre de 2012


La inquilina

Cuando construimos una vivienda, utilizamos mucha agua. Después la aislamos por arriba, por abajo y por los 4 costados. Para que no entre esa agua del exterior.
Colocamos cañerías para que circule por dentro. Y desagües para sacarla, pluviales
para la que viene de la lluvia y cloacales para la usada dentro..

Cuando ingresamos a ella llevamos una carga de agua del 70% en nuestro cuerpo.
Soltamos unos 200gr/hora en transpiración que se desparraman en el interior.
Cocinamos formamos vapor de agua que también van al aire.
Nos bañamos  y  evaporamos mas agua. Lavamos la ropa  y lo mismo.
Invitamos gente, tomamos un café, traemos al perro y seguimos sumando agua.

Llega un momento en que tenemos un clima privado dentro de nuestra casa  igual al de la naturaleza en el exterior.
Flujo de aire caliente que asciende. Aire frio por debajo. Y suaves desplazamientos  de un ambiente a otro de diferentes masas de aire húmedo.

Cuando abrimos una puerta o ventana equilibramos  nuestro clima interior con el exterior. A nuestro gusto calefaccionamos o refrigeramos   para controlar esto.

Lo que dejamos de percibir y no medimos es la cantidad de agua en suspensión, invisible a la vista que circula  y  se precipita en diferentes paredes, muebles, ropa, etc.

Solo nos percatamos cuando aparecen globos en la pintura, mohos u hongos, eflorescencias y transpiraciones.

La culpable invisible que no sabemos medir ni controlar es la humedad.
Tenemos que tener presente cada vez que elegimos un mueble, pintamos y cambiamos el piso  como van a funcionar térmicamente. Pensar como el agua. Leyes de la Física

Todos desean el producto mágico. La Química no lo tiene
La conclusión final luego de recibir una enorme cantidad de llamados es que nadie sabe convivir con

La inquilina

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